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Generaciones pasadas

Hoy he sabido cosas de mis abuelos y bisabuelos que desconocía. Nunca había tenido la inquietud o la necesidad de preguntar por ellos, por sus vidas. Precisamente le he preguntado a mi padre, con el que tristemente y desde hace muchos años, no me siento en sintonía. Con el que me peleo bravamente, al que critico dura y ferozmente, el que me parte el corazón por verlo solo, viejo y débil. Pues bien, hoy le he preguntado por sus padres y abuelos. No sé exactamente porqué pero el resultado ha sido fabuloso. Me felicito por haberlo hecho puesto que se ha creado un nexo de unión entre ambos, donde no competimos por tener la razón, donde no hay discrepancia de opiniones, es decir, un espacio genial donde mi padre puede ser el protagonista sin sentirme yo herida por su imposición de opiniones, por su mente cerrada. Me ha hablado de cómo se conocieron sus padres, o sea, mis abuelos Fulgencio y Maria del Carmen. Resulta que a él le tocó hacer el servicio militar en Marruecos y cuando ...

Relfexiones generales

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Hace ya más de un año que escribo este blog, aunque mi primer post date de mayo de 2017, en realidad mis primeras entradas fueron redactadas tiempo atrás. Cuando repaso las lecturas me doy cuenta hasta qué punto mi estado de ánimo se deja ver en ellas. Algunos escritos solo quieren explicar al mundo mi situación, mi rasgo de personalidad, mi mejoría o deterioro de salud, mi situación; otros son un fuerte grito al viento, a la vida, un grito ahogado, doloroso, un grito contra la injusticia, contra la imposición…un grito que grita por encontrar una solución. Escribir me sirve de terapia, me sirve para poner palabras a aquellas sensaciones y sentimientos que me rondan por dentro, de arriba abajo, de un lado a otro, desconcertados, como exigiendo ser reconocidos. También me ayuda a identificar mi gran miedo de mis miedos secundarios, aquellos que atemorizan menos, es decir, a clasificarlos y a ver su grado de importancia. El otro día os hablaba del legado…pues también son parte...

Mi Casa

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Mi casa. Mi hogar. Mejor dicho, la casa donde he vivido durante 14 años. Donde he criado a mis hijas, donde he vivido muchas situaciones. Y aunque la tónica fuera, la incomodidad, la infelicidad y la soledad, ayer vi como otras personas estaban dentro de ella y me estremecí. Sentí que profanaban mi espacio, es curioso. Eran unos albañiles que entraban y salían, estaban haciendo las separaciones entre las dos casas, la de mis padres y la que fue mi casa. Separaban el jardín, la terraza, el garaje, la bodega y la entrada a las viviendas. Ahora ya no veré mi palmera en el jardín, mi bonito olivo, mis hortensias ni mi precioso jazmín. El jardín queda partido en dos, como en origen debiera haber sido. Mi Casa bonita, has sido un buen lugar para criar a mis hijas, con tu jardín, tu espacio y sobre todo tu buhardilla. En ella, mis hijas tuvieron durante años la habitación que todo niño soñaría… estanterías llenas de juguetes, sofá, televisión, alfombra, cojines y hasta una tienda d...

Mi Legado

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Cuantas veces me he preguntado por el sentido de mi vida, por mi legado a la vida, o simplemente saber que hago aquí. Me lo pregunto muchas veces. No creo que la vida sea solo “ir tirando” o más bien, estirando de otros, limpiando, cocinando, trabajando, pensando, reflexionando, llorando, riendo, callando, gritando, hablando… Pero ¿Con qué sentido todo? Cuando tenía 6 o 7 años empezaron a rondarme unas preguntas por la cabeza, algo inquietantes para una niña tan pequeña, sea dicho de paso. El proceso me desconcertaba y me provocaba crisis de ansiedad, lloraba y me encontraba mal. Cabe citar que he sido una niña especial en cuanto a sensibilidad se refiere. A estas alturas ya conocéis mi rasgo de personalidad y os podéis imaginar que mi infancia no es que fuera dura, no, pero en ocasiones fue difícil. Un día me puse a mirarme en el espejo de la cómoda de la habitación de mis padres y jugando con las piezas de plata del tocador de mi madre me quedé paralizada mirándome en ...

Te has quedado muy sola

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Tu hermana mayor se ha ido. Te has quedado muy sola, ahora pasarás largas horas de la tarde sin nadie cerca de ti. Estarás sola en ese piso grande, sin calor humano de ningún tipo.   Varias veces a la semana tendrás que hacerte la comida y comer sola. Quizás algún día también la cena. ¿Y si te sientes mal? ¿Y si estás triste? ¿Y si necesitas que te abracen? ¿O que te escuchen? Eres una niña todavía aunque la sociedad, las amistades e incluso tu padre, te traten como una adulta. No deberías pasar tanto tiempo sola, tengo miedo que crezcas con la fea sensación del desapego. No quiero que sientas tristeza cuando seas adulta y creas que todos te abandonamos. No es así princesa, yo te adoro, te quiero muchísimo y pienso cada día en ti. Siempre, aunque lleve semanas sin verte y sin oírte. Me preocupa mucho que te sientas dejada por tus padres, por tu hermana, por tu familia. Esa preocupación me lleva de cabeza. Yo contactaría más contigo para acompañarte, para ofrecerte...

Despreciable

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Estallas contra tu hija porque quiere estudiar una carrera universitaria diferente a la que tú quieres, la amenazas de no pagar sus estudios porque esa carrera “es una mierda”.   Le faltas al respeto gravemente. Le dices que será una desgraciada y que no conseguirá más que ser mileurista y que entonces no venga a buscar tu ayuda. ¿Qué te pasa? ¿Qué estás haciendo? ¿Has perdido el norte? Estamos hablando de nuestra hija mayor, no de cualquier otra persona. Hablamos de una niña que siempre ha destacado por su responsabilidad, por su bien hacer, por su bondad, por su forma de respetar, por ser una niña amorosa, estudiosa, muy valiosa allí por donde pasa. ¿Has hablado con sus profesores del instituto? ¿O con los que tuvo en el colegio? Pues te diré que todos la adoran, que hablan siempre muy bien de ella, que siempre estuvo dispuesta a ayudar al prójimo, dispuesta a colaborar en clase, a ser delegada, a responsabilizarse de otros. ¿Sabes que hablo de nuestra hija may...

Aluvión de

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Un fuerte aluvión de situaciones, se cierne sobre mí desde hace tiempo. Recuerdo un concreto día de abril del año 2015, cuando todo empezó, cuando mi hija pequeña y yo nos enfadamos mucho y ella se marchó. Llamó a su padre por teléfono y éste la vino a buscar sin siquiera hablar conmigo de lo sucedido. Ella hizo su maleta y se fue sin más. Por aquel entonces mi hija tenía 13 años. Más tarde, un lejano ya, 1 de noviembre de 2015, domingo por cierto, recibí un correo electrónico de mi exmarido. Aquel fin de semana fue fabuloso, estuvimos con mis hijas, mi pareja y su familia, celebrando la fiesta de Halloween en el monte. Me encargué de organizar una terrorífica fiesta, con pruebas para los niños, disfraces de miedo, linternas y oscuridad entre los árboles. En ese correo me pedía que me comprometiera a abandonar la vivienda familiar junto con mi hija mayor, puesto que la menor, en ese momento hacía seis meses que vivía con él. Más tarde, en septiembre de aquel mismo...